El educar es un trabajo y como tal debe ser bien hecho. Cuando es así, la mejor recompensa que se puede tener es el reconocimiento de los demás. Que bien se siente cuando los ojos del alumno brillan de alegría al sentir que han comprendido el significado de algo o cuando por la calle un exalumno brinda un saludo o un abrazo fraternal como reconocimiento a su exmaestro. También es satisfactorio cuando ese reconocimiento se refleja en una mejor categoría laboral de parte de nuestros superiores.
Como en todos los trabajos no todo es miel sobre hojuelas, hay dificultades con los mecanismos que se adoptan con la intención de mejorar la educación, se me ocurre, por ejemplo, tantos exámenes que se le ponen a los muchachos con tal de que sigan adelante, éstos en vez de tomarlos como una nueva oportunidad y preparase, lo toman como que de todos modos van a ser aprobados. Esto genera un incremento en el grado de dificultad para los maestros por la desmotivación del alumno. Como todo proceso en evolución será mejorado.
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Hola Pedro: Cualquier profesión o cosa que tengamos que hacer implica realizarlas bien, nuestra labor es quizá la más noble que existe, sin embargo encontramos que ésta nos brinda satisfacciones pero también algunos sin sabores, aún así considero que los primeros son más que los segundos, creo que ser docente es lo mejor que nos pudo haber pasado.
ResponderEliminarSaludos y felicidades.